Andante

Una mariposa en una licuadora
Sales del revuelto de los huevos de tus padres, te hacen sentir tan diferente que te ves a ti mismo como larva (a veces hasta parásito), te aprisionan en una pupa —familiar, institucional, religiosa, hecha de prejuicios, qué sé yo—, te vuelves mierda hasta el punto en el que no te reconoces, eres un asco de sopa molecular que busca algún día emerger de alguna forma… hasta que lo logras.
Pero no sabes si eres mariposa o polilla, no sabes si tus colores les agradan o les dan asco, no sabes si la metamorfosis te valdrá que te miren con curiosidad, que te claven y te expongan en una vitrina polvorienta o que traten de acribillarte con un zapato hasta que tus jugos se difuminen en el caucho negro de la suela de sus botas…
Y qué más da… si todos terminamos así tarde o temprano.
Observados por nuestra rareza, sacrificados por nuestra belleza o aplastados porque no lo somos tanto y por ende no merecemos ser librados de sus torturas o amnistiados de ese terrible crimen que cometimos: haber osado metamorfosearnos en algo nuevo, diferente, que los gusanos no entienden.
Así que esta es mi prerrogativa.
Ser la mariposa que se lanza a sí misma a la licuadora, que se arroga la potestad de asumir que, si todo va a terminar mal, será según sus propias reglas. Volver a ser una sopa de fragmentos, con toda fibra moral hecha polvo. Ser algo que ya fue y que pretende ser otra cosa, amorfa, sin nombre, mezclada, triturada, y posiblemente lista para ser desechada.
He dejado de lado a propósito la imagen romantizada de la polilla que va hacia la llama, pues ese fuego tiene algo de purificador. Esta licuadora pretende más bien caos, fragmentos, fluidos, desorden, improbabilidad. Sé lo que entra: lo que soy, lo que reflejo y la forma en la que se me percibe; sin embargo, en esta centrífuga, lo que no sé es lo que quedará tras impactar constantemente contra las cuchillas. Lo que no sé es lo que quedará en el vaso: si polvo, jugo, sopa, puré; si algo será consumible o si habrá que tirarlo todo a la basura.
Así que Bienvenido. Explora. Descubre pedazos. Encuentra trozos. Sé testigo del desmembramiento de alguien que quiso ser y no supo qué ni cómo.
Aquí está lo que queda.

